
Aunque se nos están quedando muchas noticias por publicar en este blog por falta de tiempo, porque el final de curso se acerca y las histerias van cada vez a mayores, no queremos dejar pasar esta ocasión para hacer referencia al post aparecido en Dislexia sin Complejos sobre la terminología que se debe utilizar cuando hablamos de una persona con dislexia.
Nosotros como portavoces de DISLECAN insistimos en la precisión del lenguaje, en una cuidadosa selección de los términos cuando estemos tratando de abrirle el tan complejo mundo de la dislexia a una persona que nunca ha tenido ocasión de familiarizarse con el mismo.
Y no es que fue idea nuestra, sino que en nuestros comienzos tuvimos una persona muy querida para nosotros, experta en la materia y apasionada de la investigación de esta dificultad, la Catedrática Mercedes Rodrigo de la Facultad de Psicología de la Universidad de La Laguna, quien nos hizo ver que al referirnos de una manera u otra podíamos trasmitir una u otra idea a nuestro interlocutor. Ahora, que ya llevamos años de sensibilización, información, habiendo incluso realizado campañas de formación y, en mucho casos, haber sido una guía de qué camino recorrer para muchas personas, nos damos cuenta una y otra vez de la importancia de nuestras palabras.
Tratemos de cuidar nuestro lenguaje para tratar de ser un verdadero apoyo y una esperanza para todas las personas con dislexia y alguna otra dificultad específica de aprendizaje, en vez de cambiar su dificultad por una etiqueta que no podremos nunca borrar de su personalidad. Muchos podrán vivir con ello, incluso, sobrellevar y reponerse, una vez tengan la oportunidad, el apoyo necesario y hayan pasado por lo peor, y a pesar de ello sentirse personas inteligentes y orgullosas de ser diferente.
Pero muchos, se nos quedarán por el camino, porque no podrán con ese sello, tal y como está pasando en muchas ocasiones en nuestra sociedad actual, en el ámbito educativo como también laboral.
Una persona con dislexia es mucho que solamente su dislexia.
¡No lo perdamos de vista!
1 comentarios:
Me ha gustado especialmente tu artículo por ser una de mis preocupaciones, o casi, y es la falta de rigor y objetividad con "esto" de la dislexia.
En ocasiones la lástima, o la pena nos pone a los disléxicos en una situación difícil, al igual que lo hace la excesiva vivencia de los problemas que genera la dislexia en diferentes entornos o medios, como el profesional o el educativo.
Rigor al respecto, cero, pudiendose ver, leer y oir, verdaderas barbaridades impulsadas desde luego por una absurda ignorancia casi futbolística.
Desde leer sobre: la enfermedad de la dislexia hasta incluso de fuentes muy cercanas, el trastorno, nos dejan un poco temblando de miedo.
Cada uno tien un valor en su vida pero uno de los mayores valores es ser correctos, "como Dios manda", y en este caso fallamos, plasmando en nuestras intervenciones todo un mundo de errores sobre un tema tan, tan delicado.
No deseo buena voluntad, que me consta que la hay, deseo rigor, corrección, llamando correctamente a las cosas por su nombre ya que podemos vernos sin desearlo en un festival de las palabras del Dr. Moureau.
Una vez más, mi enhorabuena Dislecan... por tener las cosas tan claras.
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